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LA
ACTIVIDAD EN EL TRABAJO DE LA MUJER EN ESPAÑA
Comparando
la situación española con la media de la Unión
Europea, constatamos que la tasa de actividad de las mujeres
españolas es muy inferior a la tasa de referencia europea,
ocho puntos porcentuales menos en España, si nos referimos
a la tasa de empleo las mujeres europeas se sitúan trece
puntos porcentuales sobre las españolas. Y al referirnos
a la tasa de desempleo, comprobamos que las
mujeres españolas representan el doble de las mujeres desempleadas
en el resto de Europa. Los datos referidos a la población
masculina española, tanto de actividad, empleo y paro son
muy similares a los de la población masculina europea.
Las
tasas de actividad femenina en España han aumentado
en los últimos años y esperamos que sea así
en un futuro, estas tasas de actividad reflejan también el
aumento del acceso de las mujeres a la formación y por tanto
manifiestan una mayor disponibilidad para trabajar. Sin embargo,
revisando las tasas de inactividad llama la atención que
dos tercios de la población
inactiva son mujeres, pues existe aún en
nuestro país obstáculos culturales fuertes en el acceso
de las mujeres al trabajo asalariado y una falta de recursos suficientes
para la atención
a personas dependientes que retiene a un importante número
de mujeres alejadas del mundo laboral.
El
análisis de la actividad en función del estado
civil, refleja el condicionamiento social de las mujeres
a la hora de acceder a un puesto de trabajo. En relación
al estado civil el mayor porcentaje de mujeres que manifiestan
su intención de trabajar es el de las mujeres separadas,
seguido de las solteras, casadas y viudas. Estos datos reflejan
la relación estrecha del trabajo de las mujeres y la independencia,
de tal forma que el vínculo
matrimonial, en nuestro país tiene una influencia directa
en la actividad de las mujeres, no tanto así
las relaciones de pareja, si bien desconocemos el porcentaje de
mujeres que permaneciendo solteras están emparejadas. El
acceso al empleo de la población ocupada varía en
función de la estructura familiar, es mayor el porcentaje
de hombres casados con hijos que están ocupados, que el de
mujeres ocupadas, por el contrario son mayores los porcentajes de
mujeres ocupadas cuando se trata de familiares monoparentales, mujeres
solas, o personas que viven juntas sin vínculo matrimonial.
ALGO
SE MUEVE EN EL TIPO DE OCUPACIÓN LABORAL DE LAS ESPAÑOLAS
En
cuanto al tipo de ocupación hay varios datos destacables,
unos ponen de manifiesto la estructura tradicional como es el caso
de la elevada presencia de mujeres en tareas de tipo administrativo
(61,31 %), seguido de las trabajadoras de servicios personales
(59,01 %) y la escasa presencia de mujeres que desempeñan
tareas como trabajadoras cualificadas de la construcción
y la minería (6,62 %). La alta presencia de mujeres
como técnicas profesionales científicas (49,90 %)
y técnicas profesionales de apoyo (42,35 %), refleja
que se están produciendo cambios que vienen provocados por
una mayor presencia de mujeres en
los estudios universitarios y que más tarde
van a acceder a empleos de alta cualificación. Pero
el llamado “techo
de cristal” o el recientemente
denominado “suelo pegajoso”
impide que las mujeres accedan a puestos
de dirección sigue estando presente, así
presenciamos que solo un tercio de mujeres (30,58 %) acceden
a puestos de dirección de empresas.
EL
PREJUICIO AÚN EXISTE
Si
que tiene un enorme peso la organización del trabajo de las
empresas que consideran más aptos para determinados
trabajos a hombres que a mujeres, presuponiendo que estas
últimas prestarán mas dedicación a sus responsabilidades
familiares. Además, las mujeres son mayoritariamente
excluidas de las redes informales de trabajo en las que
los hombres se intercambian información sobre empresas que
les permite mejorar de empleo. Las creencias estereotipadas sobre
los roles de hombres y mujeres van a influir no solo en la organización
del trabajo, si no también en
el acceso al empleo y a la promoción profesional, donde las
mujeres son discriminadas.
LA
CONCILIACIÓN DE LA VIDA LABORAL Y FAMILIAR NOS AFECTA A TOD@S
La
conciliación de la vida familiar y laboral sigue siendo un
asunto pendiente para las mujeres, sobre las que recae
con carácter general la responsabilidad de repartir sus tiempos
de trabajo y cuidado de familiares. Son necesarias modificaciones
legales que repartan equitativamente entre mujeres y hombres las
responsabilidad de la conciliación y la creación
de servicios de atención para personas dependientes. El panorama
del empleo en España, en relación a la situación
europea, nos lleva a concluir, que si bien se están produciendo
avances, siempre por debajo de la media de la Unión Europea,
en cuanto a la cantidad de empleo dirigido a mujeres, la
calidad del empleo de las mujeres españolas, está
muy por debajo de lo que sería deseable.
Esta situación solo puede ser corregida por políticas
integrales de empleo que tengan en cuenta parámetros que
garanticen la calidad en el empleo.
COMPARÁNDONOS
CON EUROPA
Las
diferencias entre las tasas de actividad y de empleo de las mujeres
y hombres han continuado reduciéndose. En 2001, la diferencia
entre la tasa de actividad de los hombres y la tasa de actividad
de las mujeres en la Unión Europea, se situó cerca
de un 18 %. Las reducciones más significativas de
las disparidades entre las tasas de empleo de hombres y mujeres
se han observado en los Países Bajos, en Alemania y en Austria.
En
estos dos países, esta disminución se explica por
los escasos resultados del acceso de los hombres al empleo. Las
tasas de actividad de las mujeres en la Unión Europea ha
aumentado para llegar cerca del 60 %, mientras que
la de los hombres sigue estable en 78 % desde 1999. El crecimiento
de la participación de las mujeres en la vida activa ha sido
más significativo en los Países Bajos, en España,
Portugal, Alemania e Irlanda. Los tres primeros países
junto con Finlandia son los únicos países en los que
la tasa de empleo masculina ha aumentado ligeramente en 2001. En
Austria y Grecia las tasas de empleo de los hombres han descendido
de manera significativa.
Según
los datos disponibles más recientes, el salario hora
bruto de las mujeres en la Unión Europea, es un 16 % más
bajo que el de los hombres. La diferencia salarial entre
mujeres y hombres persiste. En Portugal, Italia y Bélgica
estas diferencias se reducen a menos de un 10 % y superior
a un 20 % en los Países Bajos, Austria, Reino Unido y España.
ESPERANZA
DESDE EL 2005
Un
55 % de los empleos creados en España es ocupado por mujeres,
es decir, de los 931.000 contratos
suscritos en el tercer trimestre del ejercicio 2005, 510.000 estuvieron
destinados a la mano de obra femenina y 421.000
a la masculina.
Los
datos figuran en el Índice Laboral de Comunidades Autónomas
(ILCA), elaborado por Adecco, líder mundial en la gestión
de recursos humanos. El informe, de periodicidad trimestral, analiza
la evolución de la contratación en función
de cuatro variables: la ocupación; la adaptabilidad a los
cambios económicos y de la oferta y la demanda; la apertura
a los colectivos con más problemas para su inserción;
y el rendimiento, que consiste en la relación entre el salario
real y la productividad.
¿UNA
EXCEPCIÓN QUE CONFIRMA LA REGLA?
Hemos
leido recientemente en la prensa este titular: "Las
mujeres toman el poder biotecnológico".
En este sector el sexo femenino tiene una notable presencia entre
los niveles medios y directivos del mercado español. La
cuota de altas ejecutivas
en biotecnología supera el 10 por ciento, más del
doble de la media nacional.
Con el trasfondo del debate sobre la representación de las
mujeres en la alta dirección de las grandes empresas que
han suscitado las recomendaciones del llamado Código
Conthe de Buen Gobierno y tras la reciente aprobación
del Anteproyecto de Ley de Igualdad, el biotecnológico
aparece como uno de los sectores productivos con mayor presencia
de mujeres en sus cuadros medios y directivos.
Una
reciente encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE)
confirmaba lo que muchos ya sospechaban: más
de la mitad del personal empleado en actividades de I+D en las empresas
del sector (el 55 por ciento del total) son mujeres.
Según Jorge Barrero, secretario general de la Asociación
Española de Bioempresas (Asebio), organización presidida
por una mujer, Cristina Garmendia (presidenta del grupo Genetrix),
la cuota femenina “alcanza también marcas bastante
excepcionales” en el nivel directivo: está por
encima del 10 por ciento, más de la mitad de la media nacional,
mientras que en los niveles intermedios se sitúa
en el 35 por ciento. Unos resultados, dice, “buenos,
pero mejorables”. En las
31 empresas afiliadas a la Asociación de Empresas de Biotecnología
de la Comunidad de Madrid (BioMadrid), el porcentaje de directivas
es bastante mayor, del 20 por ciento.

Imagen
para una reflexión: ¿cuántas mujeres entre
los directivos de las 35 empresas más importantes de nuestro
país?
La explicación responde a varios factores. El primero y más
obvio, que el porcentaje de mujeres que cursan estudios
relacionados con las Ciencias de la Vida (Farmacia, Químicas,
Biología, Medicina...) asciende al 77 por ciento.
El segundo, que las empresas del sector son organizaciones jóvenes,
“con una media de cinco años de existencia, y con
empleados cuya edad suele estar por debajo de los 40, e incluso,
de los 35 años”. Isabel Durán, administradora
de la empresa bioinformática catalana Ebiointel, comparte
ese análisis: “No es
una disciplina tan estanca como otras, copadas por hombres, porque
está dominada por gente joven”.
El
secretario general de Asebio añade un tercer factor. El biotecnológico
es un sector “en el que se retiene menos a la
gente por dinero y más por otro tipo de incentivos.
Sus directivos no están especialmente bien pagados, pero
se trata de una actividad muy gratificante”.
SOBRE
EMPLEO Y MUJER
Si
deseas más información sobre algunos
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Enlace
Web Instituto de la Mujer (Ministerio Trabajo y Asuntos Sociales)
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