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LA
HISTORIA DE LAS CIENTÍFICAS SEGÚN QUIÉN LA
ESCRIBA
La
palabra ciencia, procedente del latín como
significado etimológico de instruido, debería
ser entendida hoy como un elemento mediatizador de actos cotidianos.
Su difusión y comprensión nos permitirá
vivir mejor con el entorno que nos rodea.
La
ciencia, vista como una disciplina, tiene un objeto, un método,
para la búsqueda racional de la verdad esencial
de fenómenos o acontecimientos. A la luz de los nuevos tiempos,
la constante y sostenida evolución de las nuevas tecnologías,
repercute precisamente en el método, ya que ahora es ayer
y lo que era la novedad, mañana es, si no obsoleto, cuanto
menos metodológicamente caro, poco práctico o restrictivo.
Por
lo tanto llegamos a la escena de una alianza necesaria: la del periodismo
científico, la de la temática de la difusión
del conocimiento científico y sus productores/productoras
y los medios de comunicación. En un mundo de tendencias de
globalización; nuevas pautas de intercambio, de flujo informacional,
donde el conocimiento está constituido en un nuevo modo de
relación; es necesario sumar presencias del mundo real y
esta tarea está relacionada con la divulgación científica,
lejos de realizar un estudio polarizado de género.
Pero,
¿por qué interesarnos en esta instancia
en el género de pertenencia
de las personas productoras de los descubrimientos científicos?...
Pues, porque es un modo también de "descubrir"
de qué manera se ha ido tejiendo un complejo entramado social
en el que tambien han participado ellas, las mujeres
científicas.
La
historia de las científicas y sus logros escrita
por historiadoras de la ciencia sensibilizadas
con la exclusión de la mujer ha producido resultados sorprendentes.
Cuando se habla de mujer y ciencia, la reacción inmediata
es la de indicar la ausencia de mujeres en el desarrollo de esa
actividad a lo largo de la historia. Sin embargo, la
historia de la ciencia está también hecha por mujeres.
La
historia de las mujeres tecnólogas tiene
sus propios problemas y dificultades. Entre ellos está el
ocultamiento sistemático de las mujeres
que, en muchos casos, ha sido promovido por la legislación
sobre patentes. Al no tener la mujer derecho de propiedad
en otras épocas, era el padre o el marido o algún
otro hombre el que aparece en los registros de patentes como responsable
de invenciones hechas por mujeres. Por otra parte, las historias
de la tecnología han pasado por alto el ámbito de
lo privado, es decir, de lo femenino, en el que se utilizaban y
utilizan tecnologías propias de las tareas
tradicionalmente determinadas por la división sexual del
trabajo, teniendo como consecuencia que inventos
relacionados con la esfera de lo doméstico y la crianza,
y realizados por mujeres, no han contado como "desarrollos
tecnológicos”.
Estos
estudios históricos sobre
las mujeres no tienen como único fin el coleccionar
listas de nombres de mujeres científicas o tecnólogas.
Muchas de ellas hicieron contribuciones notables a los problemas
científicos de los que se ocuparon, y la historia
de la ciencia ya no podrá ser contada sin referirse a sus
aportaciones. Es importante que estos estudios recojan también
las circunstancias familiares, sociales y económicas
que hicieron posible que estas mujeres destacaran en un ámbito
que les era hostil. De este modo se
evitará el “efecto Curie”,
considerarlas tokens, casos excepcionales
que, lejos de constituir modelos para las mujeres de hoy, las abrumen
con el peso de una genialidad inalcanzable, porque, en general,
fueron mujeres que gozaron de unas oportunidades impensables para
la mayoría en su época: hijas o esposas de científicos,
de clase alta, etc.
UNA
EXPOSICIÓN: "LA ESTIRPE DE ISIS"
“La
Estirpe de Isis. Mujeres en la Historia de la Ciencia”
ha sido inspirada y organizada por el programa “L’Oréal-UNESCO,
For Women in Science” con la intención de
dar visibilidad y protagonismo a las mujeres investigadoras que
han ejercido su trabajo, a lo largo de la historia y en la actualidad.
Más allá del reconocimiento profesional e institucional
del trabajo de las mujeres científicas, la exposición
pretende dar a conocer a la opinión pública en general
y especialmente a los más jóvenes que las mujeres
siempre han hecho ciencia.
Cosmólogas,
botánicas, entomólogas, bioquímicas, matemáticas,
genetistas, inventoras…todas las disciplinas han contado con
mujeres. Durante siglos, los historiadores de la ciencia ocultaron
sistemáticamente esta presencia femenina.
Sorprende
que revisando las mitologías exista un buen
número de diosas poseedoras de los saberes científicos.
Como Isis que dio a los pueblos del Nilo la escritura y la medicina,
inventó el proceso de embalsamamiento y la ciencia de la
alquimia y enseñó a los egipcios la agricultura, la
navegación y la astronomía. Esta exposición
está dedicada a todas aquellas mujeres que heredaron de la
diosa egipcia el amor a la ciencia.
Se
trata de una exposición
muy gráfica, que ha recorrido diversas ciudades
españolas durante el año 2005, y con la que
se pretende que los visitantes sepan que ser mujer y científica
nunca ha sido una contradicción y muchísimo menos
en nuestros días. La muestra cuenta con 19 paneles
que giran a partir de tres ejes básicos: mujeres con ciencia,
mujeres sin ciencia, ciencia sin mujeres.
Además,
también se destaca la importante labor de algunas importantes
científicas que desarrollan en España su
trabajo como Margarita Salas y Carmen Ascaso, así
como otras biocientíficas destacadas.

Visita
virtual de la exposición
PROGRAMA
LÓRÉAL-UNESCO FOR WOMEN IN SCIENCE
Esta
exposición está organizada dentro del programa
L'Oréal UNESCO For Women In Science. Este programa
se creó en 1999 con el objetivo de promover
el papel de la mujer en la Ciencia.
A
lo largo de sus siete años de vida ha impulsado el reconocimiento
del trabajo de científicas eminentes, a través de
los Premios L'Oréal
UNESCO dirigidos a cinco mujeres científicas
consagradas, una por continente, así como
las vocaciones científicas
entre las jóvenes para que desarrollen su
carrera en el área de la investigación por medio de
las becas UNESCO L'Oréal destinada a investigadoras menores
de 35 años. Se entregan 3 becas por continente.
TRES
EJEMPLOS A SEGUIR DE MUJERES CIENTÍFICAS (sus biografías)
Sería
imposible condensar en esta web las vidas, historias y anécdotas
de tantas y tantas mujeres científicas. Pero, al
menos reseñaremos aquí la de tres de ellas que por
diferentes motivos nos han impactado y pueden servir
de ejemplo a la futura generación de mujeres jóvenes
interesadas por la ciencia.
LISE
MEITNER, historia de una injusticia
En 1945, la academia sueca concedió el premio
Nobel en química a Otto Hahn por el descubrimiento de la
fisión nuclear, pasando por alto a la físico Lise
Meitner, quien colaboró con él en el descubrimiento
y dio la primera explicación
teórica del proceso de la fisión.
Lise Meitner nació en Viena en 1878 y estaba,
como mujer, imposibilitada, incluso, a terminar la secundaria. Pero
las restricciones a estudiantes femeninos fueron levantadas a tiempo
para que pudiera entrar en la universidad de Viena.
Alrededor de 1905 comenzó a estudiar radiactividad. En 1906
recibió su doctorado. Fue a Alemania a finalizar sus estudios
de Física. Permaneció en Alemania los 31 años
siguientes contribuyendo a la ciencia alemana.
Durante este tiempo colaboró con Otto Hahn,
químico alemán que trabajaba en la radiactividad para
el Instituto de Química del profesor Emil Fischer. Sin embargo,
puesto que Fischer no permitía que las mujeres entraran en
el instituto, ella tuvo que realizar
los experimentos en el sótano del instituto.
Dos años más tarde se le permitió utilizar
el instituto. A menudo la gente, no daba importancia a su trabajo,
puesto que ella era una mujer. Hahn insistió en que se reconociera
su contribución a un trabajo en común.
En 1926 fue el primer profesor de Física
mujer en Alemania. Durante los años 20 y los años
30 la nominaron para el premio Nobel varias veces. Antes de 1937
Meitner y Hahn identificaron por lo menos 9 elementos radiactivos
y publicaron varios artículos. Durante este tiempo en muchas
partes del mundo se trabajaba en la fisión nuclear, y Meitner
también.
Cuando Hitler asumió el control de Austria
en 1938 comenzó un período oscuro de su vida. A la
edad de 59 años huyó de Alemania a Dinamarca y luego
a Suecia. El ir a Suecia fue un error. Le negaron el premio Nobel
debido a ser una exiliada en Suecia
Durante su estancia en Suecia continuó su
colaboración con Hahn. Producto de ello fue la "fisión
nuclear". La importancia de la fisión nuclear fue conocida
después de la guerra, pero el premio Nobel fue dado a Otto
Hahn en solitario. Así Meitner perdió el reconocimiento
a su trabajo.
Aunque era Meitner la que acaba de solucionar realmente
el misterio, Hahn realizó el experimento para probarlo, Hahn
consiguió todo el crédito y el premio Nobel fue para
él. Él nunca reconoció la contribución
de Lise Meitner. Sin embargo, Meitner
nunca se quejó por no conseguir el premio Nobel, quizás
porque no quería ser unida a la fisión nuclear,
ya que había rechazado trabajar con el ejército aliado
durante la guerra en la fabricación de la bomba atómica.
A través de su vida, Lise Meitner tuvo dos
grandes amores, la música y el caminar en sus queridas montañas
austríacas. Aunque se hizo ciudadana sueca, conservó
siempre la ciudadanía austríaca, y comentó
a menudo como añoraba el paisaje de su tierra nativa.
Aunque "se alejó oficialmente"
en 1947, no fue hasta 1960 en que dejó de trabajar y se retiró
a una pequeña cabaña en Cambridge, Inglaterra en 1958.
Lise Meitner murió el 27 de octubre de 1968.
SONYA
KOVALEVSKY y las Matémáticas prohibidas
Nacida en Moscú el 15 enero de 1850, de
una familia de matemáticos, como otras muchas mujeres matemáticas.
Su padre, conservador, le permitió estudiar a la edad de
15 años. Su primer libro lo fue: "Recolecciones de la
Niñéz", donde hablaba de sus experiencias durante
su niñez y sobre las discusiones filosóficas que tenía
con su tío Piotr, a quien le gustaban mucho las Matemáticas.
Otro factor que hizo que Sonya se interesara en las Matemáticas,
fue que en su casa había un papel decorativo en la pared
de un cuarto donde se hablaba de fórmulas que ella no lograba
entender. Mientras recibía tutorías de matemáticas
recordó todas las fórmulas que había visto
en aquel papel y entonces logró comprenderlas.
Su padre no le permitía seguir de forma profesional en las
Matemáticas. Por ser mujer no se la permitía entrar
en las Universidades Rusas, y su padre consideraba incorrecto el
estudio en el extranjero para mujeres jóvenes, por lo que
decidió casarse con Vladimir Kovalevsky para poder viajar
y estudiar sin ser mal vista por los demás. Después
de estudiar en Heidelberg, quiso hacer la maestría; pero
en la Universidad de Berlín
no la iban a aceptar por ser mujer. Aún así,
se presentó a Weierstrass y le probó sus aptitudes
hacia las Matemáticas. Fue su discípula por los siguientes
cuatro años. Continuó estudios en Göttingen y
en 1874 obtuvo su doctorado. Después Weielstrass trató
de conseguirle trabajo, pero no lo logró
Después de que varios años de estudio,
Sonya volvió a Rusia. A pesar de la ayuda de Weierstrass
no podía cruzar las barreras
de género para encontrar trabajo como matemática.
En Rusia, Sonya llevó una nueva vida, escribiendo artículos
periodísticos, poesía, críticas, y una novela
pequeña. De forma comprensible, mucho de su trabajo literario
se centró en el tema de las derechos de las mujeres.
En octubre de 1878 tuvo a su hija. Alrededor de
este tiempo, hizo otro esfuerzo para ser aceptada por el mundo matemático.
Hizo un cierto trabajo en Berlín y después se trasladó
a París.
En 1883, presentó su trabajo sobre la refracción
de la luz en medios cristalinos al Congreso Científico de
Odessa. En ese mismo año murió su esposo, lo cual
la afectó mucho. Este mismo año, Sonya encontró
una oportunidad en Estocolmo, donde fue aclamada como matemático,
sin importar el género. Dió una conferencia sobre
la teoría de ecuaciones diferenciales.
Después conoció a Anna Carlotta Leffler,
quien luego seria la que escribiese su biografía. En 1888
presentó a la Academia Francesa de las Ciencias, el trabajo:
"Problema de rotación de un cuerpo sólido sobre
un punto fijo". Con éste ganó la cantidad de
5,000 francos. En el 1889, ganó 1,500 coronas como premio
por dos trabajos más. El 2 de diciembre de 1889, la
Academia Rusa de las Ciencias la nombró miembro, siendo ella
la primera mujer con este galardón.
Escribió otros libros y en 1891 murió
por el virus de la influenza, el cual era una epidemia por aquel
tiempo, en un viaje por Estocolmo. La enterraron en Suecia, y fue
honrada en Rusia con un sello. Fue la única mujer en este
campo en tener tal honor.
LYNN
MARGULIS, una científica sin complejos
Nacida en Boston en 1938. Lynn Margulis inició
sus estudios de secundaria en el instituto público Hyde Park
y cuando fue trasladada por sus padres a la elitista Escuela Laboratorio
de la Universidad de Chicago, por su cuenta, regresó al instituto
con sus antiguos amigos, al lugar que ella pensó que pertenecía.
A los 16 años es aceptada el el programa
de adelantados de la Universidad de Chicago donde se licenció
a los 20 años según ella adquiriendo un título,
un marido (Carl Sagan) y un más duradero escepticismo crítico.
Margulis dirá de su paso por la Universidad de Chicago (habla
concretamente de su clase de Ciencias Naturales II): “Allí
la ciencia facilitaba el planteamiento de las cuestiones profundas
en las que la filosofía y la ciencia se unen: ¿Qué
somos? ¿De qué estamos hechos nosotros y el universo?
¿De dónde venimos? ¿Cómo funcionamos?.
En 1958, continúa su formación en
la Universidad de Wisconsin como alumna de un máster y profesora
ayudante. Estudia biología celular y genética.
Doctora en genética por la Universidad de
California, Berkeley, 1965; Catedrática de Biología
por la Universidad de Boston, 1966; actualmente es profesora del
Departamento de Geociencia de la Universidad de Massachusetts (MA).
Conocida por sus trabajos sobre el origen de las células,
ha sido miembro de la Academia Norteamericana de Ciencias desde
1983, de la Academia Rusa de Ciencias Naturales desde 1997, de la
Academia Americana de las Artes y las Ciencias desde 1998 y miembro
del Workshop on Global Habitability en la NASA, 1982.
Desde 1971, ha desarrollado
con James E. Lovelock la Hipótesis Gaia.
Entre sus libros se encuentran Simbiosis en la evolución
celular. Planeta simbiótico. Cinco reinos (con W. Schwartz).
Ha realizado numerosas películas sobre organismos vivos y
material didáctico para la enseñanza de las ciencias
a jóvenes. Es doctora Honoris Causa por la Universidad Autónoma
de Madrid, entre otros. Ha recibido la Medalla Nacional de la Ciencia
de Estados Unidos de 1999, por su teoría de la endosimbiosis
seriada.
Si, además, añadimos los más
de cien artículos y más de veinte libros a su lista
de producción escrita, podríamos pensar que se trata
de una venerable viejecita, jubilada desde hace tiempo... Pero tiene
una fuerza y un empuje envidiables, viaja e investiga sin descanso;
actualmente, sus líneas de investigación se centran
en la teoría endosimbiótica seriada (SET) del origen
de las células, en el estudio de los tapices microbianos
y en aspectos teóricos de la hipótesis Gaia.
Ha profundizado en cuestiones tan clásicas
y al mismo tiempo tan actuales como la descripción y el origen
de la vida, la clasificación general de los seres vivos,
el por qué del sexo o la autoorganización del ecosistema
planetario. Pero, por lo que es más conocida es por la teoría
de la endosimbiosis como explicación del origen de la célula
eucariota, según la cual podríamos decir que tanto
los animales como las plantas, los hongos y los protoctistas hemos
surgido todos por evolución a partir de la asociación
y la cooperación entre bacterias. Pero Lynn va más
allá, y ahora nos propone que esta especie de procesos, llamados
simbiogénesis, son el motor principal de la creación
de variación en la evolución, más incluso que
las mutaciones por azar.
Lynn es venerada y estimada por muchos, como maestra
y revolucionaria de la ciencia, y rechazada por otros, quizá
por su constante actitud provocadora y crítica.
Parece querer decirnos que esta provocación es necesaria
para promover la discusión y el avance de la ciencia.

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16 biografías de Mujeres Científicas (6,5 MB en inglés)
SOBRE
LAS HEROINAS DEL SABER
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